(Que no es lo mismo que: de mis antepasados quilombos)
Durante unos 30 años creí que mis antepasados paternos eran franceses: "petit Jean" le decían a mi abuelo. Desde mayo 2010 me entero que en realidad eran de una región italiana del Piamonte, donde se hablaba piamontés y también francés.
(Ok, ok, renuncio a mi glamour heredado genéticamente, aunque me seguirá gustando el roquefort)
Pero renunciar a quilombo como otro de nuestros grandilocuentes inventos ya es too much. O quizás me entero tarde del origen angoleño del término pues preferí creer siempre en el "prostíbulo en el que antes de que el tango se popularizara, se bailaba entre hombres mientras esperaban su turno".
Pero parece que sí, que África está presente, cada vez que decimos quilombo. Miren:
Quilombo (Wikipedia en inglés) :
A quilombo (from the Kimbundu word kilombo) is a Brazilian hinterland settlement founded by people of African origin, Quilombolas, or Maroons. Most of the inhabitants of quilombos were escaped slaves and, in some cases, a minority of marginalised Portuguese, Brazilian aboriginals, Jews and Arabs, and/or other non-black, non-slave Brazilians who experienced oppression during colonization.
Un quilombo (de la palabra Kimbundu, una lengua de Angola, kilombo)es un asentamiento interior brasileño, fundado por personas de origen africano, Quilombolas o Cimarrones.
La mayoría de los habitantes de los quilombos eran esclavos fugitivos y, en ocasiones, aborígenes marginados de origen portugués o brasileño, judíos o árabes y/o otros brasileños no-esclavos, no-negros, que vivieron la opresión durante la colonización.
Resumiendo: el quilombo era un asentamiento de esclavos africanos fugitivos!!
Para mí fue toda una revelación.
29.9.10
De mis antepasados y los quilombos
8.5.08
Viceconsulado de Italia: siga participando
Me apersono nuevamente en calle Mallorca 270, esquina Aribau, donde se encuentra el inmueble en el que desarrolla sus funciones el Viceconsultado de Italia en Barcelona. Esta vez, 7:55, ya se encontraba la escribiente haciendo fila, con ojos poco frescos, cabeza reiniciándose y papeles varios para que el tedio de la espera se transforme en producción en espera.
Pasan los minutos, las conversaciones de cordobeses y porteños juegan alrededor, los trabajadores de la zona sortean argentinos sentados en el piso, el frescor de la mañana comienza a incidir en la intensificación del deseo de llegar a la puerta, se vuelve frecuente la visualización de uno mismo en aquellas personas que ya están saliendo, prestos ellas a pagar tasas, enojadas por no cumplimentar determinados requisitos, aliviadas por tener los trámites en marca... .
Pensándolo bien, estos deseos reprimidos y nunca cumplidos, de llegar a la puerta, de que te atiendan bien, de que te atiendan!, de que te informen lo que corresponde sin ladrar..., no vendrían a ser fantasías?. No serán utopías del 1º mundo?. Sigue la escribiente paradita en su lugar de la fila, firme como rulo de estatua, estoica cual Zenón frente a su pórtico, valiente, atenta, esperanzada... hasta que ve al portero.
El portero, aparentemente de apellido Cerbero, demuestra un celoso respeto por la cantidad de números a entregar y espanta a los vivos que se acercan a preguntar. Eso sí, a los que quieren salir, no les pone trabas, no vaya a ser que se les ocurra hacer piquete y cacerolazo ahí adentro, y a la hora del almuerzo organicen una olla popular. Dicho hombre, ojos agobiados, se limita a comunicar que la atención del día de la fecha ha sido suspendida y a agregar frases groseras y rayando la falta de respeto, potenciadas y proporcionales a la lógica de las preguntas de nostálgicos, tangueros, laburantes, verduleros, filósofos, soñadores, poetas y locos.
Media vuelta, arrivederci!, a ver si para la próxima se viene con la lección aprendida, despertador, mate, zapatillas y un saquito por si refresca.
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